
Los hechos delictivos acaecidos en el último tiempo dentro de las adyacencias del barrio parque Saavedra alertan y mantienen en vilo a la población. La sensación de inseguridad hoy se ha vuelto una realidad y lo que es peor, se puede evidenciar en cada una de las salidas de nuestros hogares.
Primero le robaron a mi mejor amigo en calle 9 entre 69 y 68. Dos pibes lo encerraron con una bicicleta mientras caminaba. Le pidieron un cigarrillo y luego sus pertenencias. Se pudo librar empujando a uno de los ladrones y corriendo. Hoy ya no se anima a venir caminando de noche a mi casa.
Luego le robaron a mi abuela mientras caminaba por la mañana a pagar sus cuentas en el banco. No terminó en tragedia porque se pudo mantener en pie pese a que le tiraron el auto en 8 y 70 y le sustrajeron su cartera de mano. Es sabido que si una persona de más de 80 años cae al piso se puede quebrar la cadera u otros huesos. A esa edad, los mismos ya no oponen resistencia a ciertos embates del destino.
Tiempo después le tocó a mi hermana mientras caminaba al gimnasio en calle 9 entre 67 y 68. Otros dos pibes la encerraron en bicicleta y antes de que se pudiera perpetrar el hecho salió corriendo adelantándose a la jugada y logrando evitar que le robaran para pedir ayuda en un centro evangelista.
Hace una semana las cámaras de seguridad del supermercado Amanecer (7 y 69) tomaron la escena donde dos malhechores ingresaron con armas de fuego, encañonaron a una señora en la cabeza delante de su hijo de 6 años y sustrajeron el dinero de los clientes y la caja registradora del establecimiento comercial.
Ayer le pegaron un tiro en el pecho a un estudiante en calle 68 entre 7 y 8. Todavía está internado y en pleno proceso de recuperación. Se encontraba en la puerta de su casa charlando con un amigo y le robaron la moto.
No quiero policías tirando tiros a diestra y siniestra. No quiero gatillo fácil. No quiero zonas liberadas. No quiero a los ladrones como dueños de las calles. No quiero políticos que no se hagan cargo. No quiero gente aterrada caminando por la vereda. Quiero vivir tranquilo. Quiero guardar el auto sin tener que mirar media hora para los costados. Quiero sentirme libre y no ver en cada tipo que camina por la calle a un verdugo dispuesto a ejecutarme por dos mangos.
Esta nota no tiene un fin político. No está impulsada por el oficialismo ni por la oposición. No es de izquierda ni de derecha. Es el testimonio de lo que me sucede como ciudadano.
Hoy nos toca a nosotros. Mañana podés ser vos. No hay derecho. Difundilo.
Federico Ferraresi
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