

Antes de irme a dormir me gustaría preguntar quién piensa en los miles de platenses que viajan a trabajar o estudiar a Buenos Aires. Lo hacen de forma estresante, por lo mucho que tarda el transporte y porque, por temor a llegar tarde, aceptan hacerlo parados. Luego padecen un regreso, después de muchas horas sin descanso, y vuelvenotra vez: ¡¡parados!! ¿Qué tal una campaña solidaria que ayude a tantos? Sé que hay problemas primordiales con la seguridad, pero mientras algún político se plantea con seriedad solucionar el tema, podría ofrecerse a llevar a alguien no estaría mal, no?
O... ¨alzar la voz¨ para que mientras dignifican el ferrocarril, se permitan combis.... Se permitan, sí, porque encima de que hacen la vista gorda a lo mal que viaja la gente, seguro que ahí sí se ponen en alerta. Y es cuando la gente se organiza ¡informalmente! y esto menoscaba los bolsillos de los empresarios!
Luego.... hablan de¨ transporte ilegal!¨! ¿Con qué seriedad? Si dejan que las personas pasen horas en largas filas esperando para regresar a sus casas y luego, muerta, tenga que hacerlo resistiendo sobre sus pies.
¿Y el deterioro que esto genera?
Y cómo repercute esto en la familia, en las relaciones de estos esforzados vecinos... con qué ganas se junta paciencia para atender los requerimientos de cariño, juegos y miradas de los hijos, y de los seres queridos...
Me cierra el pecho, como muchas otras causas, pero, creo que si comenzamos a sacar el tema del silencio podemos hacer algo que ayude a muchos y que esta ayuda se multiplique en sus familias y en la sociedad toda.
Cuando viajar es más que un premio, algo que se parece mucho más a un verdadero castigo, vale la pena conversarlo.
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